Un día con un artista
Son las 11:00 horas del jueves 25 de abril. Los carros y buses se llenaban nuevamente de miles de
estudiantes, trabajadores y artistas. Alejandro Mantilla era uno de ellos. El
objetivo: llegar a la Plaza Italia y marchar a través de la Alameda por una
educación de calidad y sin fines de lucro.
Para Alejandro, no era un día normal. Estudiantes de distintas facultades
de la Universidad Pública y del propio sindicato de Actores (SIDARTE), le
habían solicitado que interpretara a uno de sus personajes más conocidos, el
presidente Salvador Allende.
“No sabía cuál podría ser la reacción de
la gente”, me comenta el actor, tras
beber un rico café en una cafetería que está ubicado en Mariana de Jesús,
frente a la plaza Brasil, al norte de la cuidad.
“Al salir del carro en una estación
de buses, los transeúntes y usuarios del
metro miraban mi interpretación del presidente Salvador Allende con cariño y
respeto. Vi cómo los niños les preguntaban a sus padres ¿Quién era ese
señor? Sus progenitores con la emoción en sus ojos, les explicaban que era el
presidente Allende”, recuerda con nostalgia el actor.
Alejandro sabía que tenía que marchar junto a los estandartes de SIDARTE, “pero la gente me llevó a la marcha y
decían: Señor presidente marche delante de nosotros”.
Aquella mañana nadie sabía si el gobierno autorizaría la marcha.
Días anteriores el Ejecutivo había señalado que no permitiría ninguna
manifestación por las calles de la cuidad, pero los porfiados hechos nuevamente
darían vuelta la opinión de la autoridad: Miles de jóvenes copaban la Alameda.
Policías tuvieron que optar por dar un paso atrás, y tras la llamada de la
Intendencia autorizó la marcha.
La prensa internacional nuevamente transmitía en vivo para todo el orbe la
protesta estudiantil, a diferencia de los medios privados que trataban de
disimular la noticia.
En tanto, Alejandro, perdón, el “presidente Allende” quien era acompañado de un
joven “Miguel Enríquez”, eran saludados por los miles de asistentes.
“Al ver el cariño que tenían los
manifestantes a los personajes que interpretábamos, nos relajamos”, relata Alejandro
y agrega: “Que si podíamos marchar por la
Alameda y pasar por el palacio de gobierno”.
Al ser recibido por los comentarios de los presentes, un joven dice: “Gracias señor presidente por estar con
nosotros” “Si usted estuviera vivo no estaríamos en esta situación”.
Medios de prensa nacionales e internacionales informaron la presencia del
“presidente Salvador Allende en la marcha” y no fueron pocos los que
entrevistaron al artista.
Para Alejandro Mantilla, su participación en la marcha fue: “Conmovedora y pude ver con distancia el peso
histórico de la figura de Salvador Allende y lo que hizo su gobierno. Nunca
pensé que jóvenes, después de 40 años del golpe de Estado en contra de su
gobierno, conocieran de la vida y por sobre todo el respeto a su figura y legado”.
En tanto, la interpretación de Allende realizada por el actor, no fue
repudiada. Sino, más bien, fue cariñosamente aplaudida por los asistentes.
El artista aclara: “Mi interpretación de
Salvador Allende, no fue para figurar en la marcha. Está circunscrita en una
investigación que he estado realizando desde hace un año y que partió con la
obra “El Golpe” de Roberto Parra y de participar en la obra “Hamlet” en la
universidad. “
Al final, Alejandro reflexiona: “Actuaciones
como esta me reafirman como artista.
Aunque no recibí dinero alguno, recibí lo que todo artista quiere. El respeto y
consideración por una de las profesiones que menos cuenta con apoyo del sector
privado o público. Para mí y mis colegas actores, recibir el cariño de la gente
refuerza cada día más nuestro compromiso por el arte y la cultura la cual debe
ser para todas y todos los ecuatorianos”.
Al finalizar la memorable marcha, al parecer algo quedó latiendo en las mentes
de los actuales representantes del gobierno. Esto no se dejó estar, no pasaron
48 horas y el actual mandatario realizó un cambio ministerial que más bien fue
un enroque. Lo que nadie supo es, que por esa fecha, se recordó los intrínsecos
valores que nos dejara la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Por Karina Amari y Franz Campoverde
Fotografía: Iván Gutiérrez Lozano